domingo, 19 de octubre de 2014

Poppies

In Flanders fields the poppies blow...

Es el comienzo de un famoso poema de la Primera Guerra Mundial. Los Británicos honran a sus caídos luciendo una amapola de papel/plástico desde finales de Octubre hasta Noviembre.

Hoy vi el monumento que hay en Colchester en honor a los caídos en la contienda del 14-18. Había una corona, una corona de amapolas y un papel en ella que indicaba una fecha, 15 de Octubre de 1914, así como cuatro nombres y edades.
16, 17, 20 y 21. Cuatro chicos, no sé si llamarle hombres, perdieron la vida en los no tan lejanos campos de Europa. Dos de ellos, ni quiera tenían que haber luchado. Pienso en Juan Enrique, que tiene la edad de uno de ellos. Pienso en lo irónico que les supere a todos en edad y a diferencia de ellos, yo estoy aquí, en este mundo. Un mundo tan extraño, complejo, maravilloso y horripilante. Un mundo que adoro y odio. Estoy en la patria que les vio nacer pero no morir. 

Este mes está lleno de recordatorios. En una tienda cercana pude ver un letrero de "adopt a poppy". Costaba 4 libras y cuando te acercabas podías ver que detrás de ese poster estaban los nombres de todos los caídos en Afganistán. Era doloroso, casi insoportable ver tantos nombres. Tantas vidas truncadas, tantos futuros que no se concretaran jamás.

En cierta forma el ejército juega un papel importante en la sociedad británica. Han estado en guerra durante más de una década. Vemos como poco a poco cadenas como la BBC emiten series que reflejan el tiempo de las tropas en Afganistán. Tal vez Iraq es aún doloroso de recordar. 

En las tiendas los descuentos se centran en los estudiantes y en los miembros del ejército. Y no es extraño ver a hombres y mujeres con uniforme. Es más, creo que tengo una base cerca.

Me imagino que esperaban algo más alegre para este post. Pero, tenía la necesidad de escribir esto. En cierta forma me siento una privilegiada por poder ver tantas cosas y experimentar la cultura desde dentro. Y esto es parte de lo que veo y vivo. Tal vez llegue a usar una amapola en mi chaqueta a finales de este mes. 

En Afganistán hay un memorial que dice que cuando vuelvan a casa, recuerden a aquéllos que dieron su hoy, para que los demás tuvieron un mañana. Hasta qué punto los conflictos en Medio Oriente definirán e influirán a esta sociedad está por verse, pero lo que es seguro es que leer esos planillones llenos de nombres te hace pensar en las vidas que deberían estar a nuestro alrededor y sin embargo no están.


We shall not sleep, though poppies grow

         In Flanders fields.


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