sábado, 1 de noviembre de 2014

Adaptación

Un mes! Cómo pasa el tiempo! Aún me sigo acostumbrando a algunas cosas curiosas que suceden aquí, pero creo que puedo decir que me he adaptado bien.

Sí, de vez en cuando me pongo tonta y extraño a mi familia y amigos, pero en general adoro estar en Inglaterra. Siento que soy yo misma aquí y me enorgullezco de mis pequeñas hazañas, como cocinarme todos los días y no morir en el intento.

El supermercado ya no es una experiencia sobrecogedora, ya sé dónde están las cosas y voy comparando precios y calidad sin ningún miramiento. No me avergüenza tener un presupuesto de estudiante y si hay necesidad, soy muy capaz de sacar lista y calculadora en medio del pasillo.

De cuando en cuando me pongo perezosa y no hay quién me saque de la cama. Los viernes pago por mi ociosidad. La señora de la limpieza llega antes de que me toque tomar desayuno y como no quiero interrumpirla, pues termino desayunando y almorzando a la vez. He descubierto que no soy la única en el piso que hace eso.

La comida inglesa, bueno eso es algo que ya sabía y que aún así no deja de chocarme. Cómo rayos pueden comer así de mal está más allá de mi comprensión. Esto que hacen aquí no se puede llamar comida! He llegado a tal punto, que me he convertido en vegetariana para poder comer de manera más decente. De verdad, que no comprendo que ocurre aquí! Pero, si hay algo que adoro, eso es el té. Hoy me he quedado sin leche y cuando he ido al super a por ella, he podido tomarme una taza de té con leche y me he sentido tan bien.

Mis compañeros de piso, ese es un tema que simplemente adoro. No he podido tener más suerte. Simplemente estoy con la gente adecuada y en un piso en el que me siento cómoda. Me da igual si me ven con o sin maquillaje, enferma o sana. Hemos creado un nexo que adoro! Somos una mini, mini comunidad.

Y así, poco a poco me voy acostumbrando a este país. Me voy acostumbrando a que a las 4:30 p.m. se ponga el sol y a las 5 ya sea noche cerrada, me voy acostumbrando a escuchar mi nombre ser pronunciado en una manera extraña, me acostumbro a los 15 minutos de caminata (puente incluido) que tengo que hacer todos los días para ir a clase.

Es extraño, me siento en casa aún cuando sé que estoy lejos de ella. Inglaterra poco a poco se siente menos extraña, menos atemorizante, menos intimidante.

En cierta forma no puedo evitar pensar si hubiese apreciado esto de verdad si hubiese venido con 18 años, tal y como era el plan. Creo, que tal vez me hubiese perdido en la grandiosidad y vertiginosidad  que rodea Londres.
Estoy contenta en este ambiente pequeñito. A veces parece que la vida cotidiana y sus problemas no tienen espacio aquí. Que estamos demasiado lejos de todo.

Supongo que estoy en el mundo de los ensayos por entregar, las lecturas que terminar y los trabajos que investigar.

Llevo un mes navegando por estas tierras y no puedo esperar a ver qué sucederá en los meses por venir! Tengo ganas de seguir descubriendo este lugar, tengo ganas de seguir viviendo todos los días con una sonrisa.




No hay comentarios:

Publicar un comentario